Résumé
Although the image of dispersed farms and isolated producers prevails over traditional Uruguayan livestock, in the case of family livestock, collective action is a frequent practice and constitutes the economic basis for their permanence and reproduction. The economic, political and social transformations of the 21st century, framed in progressive governments (2005-2019), launched a series of policies that promoted forms of collective action from a vision of integral rural development. This research seeks to contribute to the understanding of the collective action processes of family livestock producers on the North Coast of Uruguay. It proposes to apply Elinor Ostrom's analytical approach to coordination of collective action based on three modes: delegation of power, rule management and learning. The methodology follows three stages that combined different types of information gathering and analysis techniques. The results show the existence in the region of at least 50 groups of family ranchers, which were characterized and represent four categories or types (Integral, Economic, Basic and Productive). Regardless of the type, in all groups the processes of coordination of collective action differ in the degree of maturity reached according to the trajectories traveled. Some show an endogenous process of collective action that reflects a greater involvement of producers, more sustainable organizational processes and greater returns for the rural community and the territory. In others, this process is exogenous, encouraged by public policies, the construction of common objectives being more expensive and social interaction processes difficult. However, in all of them it is evident that the processes of formalization or institutionalization of groups legitimize, in a new context, practices anchored in the lifestyles of family ranchers such as mutual aid or shared management of assets. They are reciprocal practices and relationships that strengthen social capital and, in particular, trust and solidarity, and make it possible to overcome conflicts and crises of collective action. The three modes of coordination of collective action also depend on the social capital of individuals (network of inter-knowledge, educational and political resources, leadership capacity) and the capacity to strengthen collective social capital. Si bien sobre la ganadería tradicional uruguaya prima la imagen de estancias dispersas y productores aislados, en el caso de la ganadería familiar la acción colectiva es una práctica frecuente y constituye la base económica de su permanencia y reproducción. Las transformaciones económicas, políticas y sociales del siglo XXI, enmarcadas en gobiernos progresistas (2005-2019) pusieron en marcha una serie de políticas que promovieron formas de acción colectiva desde una visión de desarrollo rural integral. Esta investigación procura contribuir a la comprensión de los procesos de acción colectiva de los productores ganaderos familiares del Litoral Norte del Uruguay. Propone aplicar el enfoque analítico de coordinación de la acción colectiva de Elinor Ostrom basado en tres modos: delegación de poder, manejo de reglas y aprendizajes. La metodología sigue tres etapas que combinaron distintos tipo de técnicas de recolección y análisis de información. Los resultados dan cuenta de la existencia en la región de al menos 50 colectivos de ganaderos familiares, que fueron caracterizados y representan cuatro categorías o tipos (Integrales, Económicos, Básicos y Productivos). Independientemente del tipo, en todos los colectivos los procesos de coordinación de la acción colectiva difieren en el grado de madurez alcanzado de acuerdo con las trayectorias recorridas. En algunos se demuestra un proceso endógeno de acción colectiva que refleja un mayor involucramiento de los productores, procesos organizativos más sostenibles y mayores réditos para la comunidad rural y el territorio. En otros, ese proceso es exógeno, incentivado desde las políticas públicas, siendo más costosa la construcción de objetivos comunes y dificultosos los procesos de interacción social. Sin embargo, en todos ellos se evidencia que los procesos de formalización o institucionalización de los colectivos legitiman, en un nuevo contexto, prácticas ancladas en los estilos de vida de los ganaderos familiares como la ayuda mutua o la gestión compartida de bienes. Son prácticas y relaciones recíprocas que fortalecen el capital social y en particular la confianza, la solidaridad y permiten superar los conflictos y las crisis de la acción colectiva. Los tres modos de coordinación de la acción colectiva dependen también del capital social de los individuos (red de interconocimientos, recursos educativos y políticos, capacidad de liderazgo) y de la capacidad de fortalecer el capital social colectivo.