Résumé
El estudio presenta el análisis arqueobotánico del yacimiento medieval de Bonilla (Alto Henares, Guadalajara), centrado en el aprovechamiento vegetal de comunidades andalusíes entre los siglos VIII–XII. Basado en datos carpológicos y antracológicos de 2025, explora el abastecimiento cerealístico, la fruticultura y la gestión del entorno, en un territorio de frontera vinculado a explotaciones salineras.El espectro taxonómico identificado incluye cereales (avena, cebada, trigo y centeno), frutales (castaño, ciruelo, vid) y plantas silvestres (como Lolium temulentum o Eleocharis), que revelan prácticas agrícolas adaptadas a un clima continental. La avena (40% de los restos) domina el registro, aunque su interpretación como cultivo o maleza sigue abierta. Los frutales, aunque minoritarios, indican arboricultura planificada y explotación integral (ej. castaño para madera y fruto).La integración con datos antracológicos (robles, olmos, nogal) permite reconstruir un paisaje diversificado, con zonas secas y húmedas, y una gestión flexible de recursos. La presencia de plantas nitrófilas y estructuras ganaderas (parideras) sugiere un sistema agroganadero integrado, donde el estiércol fertilizaba los campos, vinculando ganadería y agricultura.Bonilla se interpreta como un nodo productivo en la Marca Media andalusí, con economía diversificada (cereales, frutales, sal) y participación en redes de intercambio. El abandono planificado del silo y el colapso por incendio en áreas domésticas reflejan dinámicas de frontera, con estrategias adaptativas ante la inestabilidad política.