Résumé
Durante décadas, la historia de los frutales en el Mediterráneo occidental medieval quedó relegada a un segundo plano, eclipsada por el interés de los investigadores en periodos fundacionales, como el Neolítico, con la introducción de la agricultura en la región. Sin embargo, a finales de los años 80 y principios de los 90, la emergencia de la carpología marcó un punto de inflexión. Esta disciplina, centrada en el estudio de semillas y frutos arqueológicos, permitió realizar las primeras síntesis diacrónicas, desvelando no solo la riqueza de la diversidad frutícola, sino también su evolución a lo largo de los milenios.Pocos pioneros dedicaron una parte significativa de su carrera a explorar la agricultura y la fructicultura medieval, un campo hasta entonces poco explorado. Sus investigaciones, al acumularse con el tiempo, demostraron la importancia de este periodo y contribuyeron a que el mundo medieval ganara progresivamente un lugar central en los estudios arqueobotánicos. Sus trabajos sentaron las bases para entender cómo ciertas especies se integraron en los sistemas agrícolas y en la vida cotidiana de las sociedades de la época. Las décadas de 2000 y 2010 asistieron a un florecimiento de proyectos colectivos, impulsados por la necesidad de abordar estas cuestiones desde una perspectiva interdisciplinar. Este creciente interés por el Medievo, alimentado por los avances metodológicos y las síntesis previas, culminó en los últimos diez años con iniciativas ambiciosas y colaborativas. Proyectos como los ERC MedGreenRev y MedApp, o el ANR ISEMA, que reúnen a arqueobotánicos, historiadores y arqueólogos, han permitido avanzar en la comprensión de las prácticas agrícolas, los intercambios comerciales y la transformación de los paisajes rurales.Es precisamente este desarrollo progresivo —desde los primeros estudios pioneros hasta los proyectos actuales— el que ha hecho posible la organización de esta jornada de estudio. Gracias a estos esfuerzos colectivos, hoy podemos presentar síntesis innovadoras que iluminan la diversidad y el papel central de los frutales en la economía, la alimentación y el manejo de los espacios de cultivo en la Edad Media. Esta comunicación busca mostrar cómo la arqueobotánica contribuye a reescribir la historia de los frutales, transformando nuestra visión de las sociedades mediterráneas medievales.